Distinguen a cinco izamaleños

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Como parte de los festejos del 178o. aniversario del título de ciudad, cinco personas recibieron reconocimientos por su destacada labor gastronómica, artesanal o lingüística que ya dejó huella en Izamal.

En el Gran Salón Izamal en Palacio, la primera en recibir un reconocimiento fue Maricela Sabido Yah por su aporte a la preservación de los dulces tradicionales.

Ella hace dulces tradicionales que suele vender en un pasillo del mercado municipal donde se instala con una vidriera, en la que se pueden elegir dulces de mazapán, de coco, de pepita, crema de coco y otros.

De sus padres, Tomás Sabido Castillo y Saturnina Yah Pech, aprendió el oficio tradicional, que se inició en la familia con sus abuelos.

Luego recibieron su reconocimiento los esposos Renán Cruz Pérez e Irene del Socorro Bacelis Cervera, por ser la tercera generación de su familia que mantiene la tradición gastronómica local en el mercado municipal.

Socorro Bacelis heredó el oficio gastronómico de su padre, Augusto Bacelis Muñoz, y éste, de su madre, Adolfa Muñoz, conocida como “Doña Mulix”.

El artesano Marcelino Pool Carrillo, acompañado de su esposa, María del Socorro Uh Cruz, recibió un reconocimiento por sus “manos mágicas que expresan identidad, en la elaboración de figuras y estampas tradicionales de Izamal”.

Tras dejar el oficio de sastre ante la falta de trabajo, se hizo famoso por las tradicionales casas de paja en miniatura que elabora.

Participó en el programa Weyanone (Aquí estamos), del Indemaya, de identidad de la cultura maya. Con sus artesanías participó en la Semana de Yucatán en México, en la feria de Chapingo y en encuentros de la cultura mesoamericana en Guatemala, Belice y México.

Eduardo Pech y Leal recibió un reconocimiento por ser artesano que transforma la hojalata.

Aprendió el oficio de un abuelo y abrieron un taller que persiste desde 1972.

Está casado con Manuela Jesús Cimé May y ambos tienen tres hijos.

El último tornero

También recibió un reconocimiento José Antonio López y Padrón, quien actualmente es el último tornero longevo de la ciudad.

Heredó el tradicional oficio a uno de sus hijos.

Nació el 10 de octubre de 1932, participó en reuniones internacionales de los pueblos indígenas en Guatemala, Belice, Chiapas y Valladolid, y desde su juventud es un fiel defensor de la lengua maya.

En el Gran Salón Izamal, además se realizó una muestra fotográfica de la ciudad de Izamal, con imágenes de sus desfiles, antiguas viviendas que circundaban el convento, y del parque Zamná, donde estuvo el mercado antiguo, entre otras.

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